Le dijo a esta rubia de tetas grandes que le iba a hacer masajes cuando lo que quería era meterle la polla hasta el hocico

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La engañó como a una rubia tonta o quizás es que es muy puta y sabía a lo que iba, pero cuando la puso en la camilla con la excusa de hacerle uno de esos masajes relajantes que tanto se llevan, la piba no se quejó de que le metiera mano a sus tetas grandes y estrujables, ni que se bajara los pantalones y se acercara a ella empalmado vivo. Tampoco dijo nada, aparte de un AAAH, cuando le metió su polla dura y la sujetó por la pierna levantándola así un poco para follársela mejor. En realidad le gustaba, mejor eso que un masaje, dónde va a parar, donde esté una buena follada… Y por haber sido una buena paciente, el muchacho le dedicó una lechada en toda la cara que ella, después de haberse corrido, recibió sin pestañear, agotada de tanto meneo, sin poder levantarse de la camilla.